viernes, 10 de septiembre de 2010

Carta de un Hijo a los Padres: No me des todo lo que te pido

PETICIONES DE LOS NIÑOS A LOS PADRES

1. No me des todo lo que pido. A veces, sólo pido para ver cuánto puedo coger.
2. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces; y me enseñas a gritar a mí también. Y yo no quiero hacerlo.
3. No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo las haría rápidamente y con más gusto.
4. Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es un castigo.
5. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces sentirme mejor que los demás, alguien va a sufrir; y si me haces sentirme peor que los demás, seré yo quien sufra.
6. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que tengo que hacer. Decide y mantén esa decisión.
7. Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
8. No digas mentiras delante de mí, ni pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentirme mal y perder la fe en lo que me dices.
9. Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga por qué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé.
10. Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti; y así me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
11. Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos. Porque seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.
12. No me digas que haga una cosa si tú no la haces. Yo aprenderé siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas. Pero nunca haré lo que digas y no hagas.
13. Cuando te cuente un problema mío, no me digas “no tengo tiempo para bobadas” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.
14. Y quiéreme. Y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no
creas necesario decírmelo.

Aprender a corregir

Es natural que los jóvenes y los mayores vean las cosas de distinto modo. Lo que sería extraño es que un adolescente y una persona madura pensaran de idéntica manera.

La educación no es empeñarse en que nuestros hijos sean como Einstein, o como ese genio de las finanzas, o como aquella princesa que sale en las revistas. Tampoco es el destino de los chicos llegar a ser lo que nosotros fuimos incapaces de alcanzar, ni hacer esa espléndida carrera que tanto nos gusta... a nosotros. No. Son ellos mismos.

Una labor de artesanía

Tener un proyecto educativo no significa meter a los hijos en un molde a presión. La verdadera labor del educador es mucho más creativa: es como descubrir una fina escultura dentro de un bloque de mármol, quitando lo que sobra, limando asperezas y mejorando detalles.

Se trata de ir ayudándoles a quitar sus defectos para desvelar la riqueza de su forma de ser y de entender las cosas.

Hay que buscar par los hijos ideales de equilibrio, de nobleza, de responsabilidad. No de supremacía en todo, porque eso acaba por crear absurdos estados de angustia. Lo que importa es fijarse unos retos que le hagan ser él mismo, pero cada día un poco mejor; que le hagan conocer las satisfacción de fijarse unas metas y cumplirlas.

La tarea de educar en la libertad es tan delicada y difícil como importante, porque hay padres que, por afanes de libertad mal entendida, no educan; y otros que, por afanes pedagógicos desmedidos, no respetan la libertad. Y no sabría decir qué extremo es más negativo.

Las cuatro reglas

Educar no es una tarea fácil. El adolescente tiende por naturaleza a enjuiciarlo todo, posee una considerable visión crítica de lo que le rodea. Eso no tiene por qué ser forzosamente malo. Por el contrario, puede ser muy bueno. Pero habría que establecer unas reglas del juego para que la crítica en la familia sea positiva.

Primera: Para que alguien tenga derecho a corregir tiene primero que ser persona que esté capacitada para reconocer lo bueno de los demás y que sea capaz también de decirlo: que no corrija quien no sepa elogiar de vez en cuando.

Porque si un padre no reconoce nunca lo que su hijo o su mujer hacen bien, ¿con qué derecho podrá luego corregirles cuando fallen? En este sentido no debemos olvidar que, el que nada positivo encuentra en los demás tiene que replantear su vida desde los cimientos: algo en él no va bien, tiene una ceguera que le inhabilita para corregir.

Con mucho cariño

Segunda: Ha de corregirse por cariño: tiene que ser la crítica del amigo, no la del enemigo. Y para eso tiene que ser serena y ponderada, sin precipitaciones y sin apasionamiento: tiene que ser cuidadosa, con el mismo primor con que se cura una herida, sin ironías ni sarcasmos, con esperanza de verdadera mejoría.

Tercera: Tampoco debe darse la corrección sin antes hacer examen sobre la propia culpabilidad en lo que se va a corregir. Cuando algo marcha mal en la familia, casi nunca nadie puede decir que está libre de toda culpa.

Además, cuando uno se siente corresponsable de un error, corrige de forma distinta. Porque corrige desde dentro, comenzando por la confesión de la propia culpa. De este modo, el corregido entenderá mucho mejor porque empezamos por compartir su error con el nuestro, y no lo verá como una agresión desde fuera sino como una ayuda desde dentro.

La crítica destructiva es tan fácil como difícil es la constructiva.

Resulta muy eficaz que en la familia haya fluidez en la corrección, que se puedan decir unos a otros las cosas con normalidad. Que los agravios o los enfados no se queden dentro de los corazones, porque ahí se pudren.

Poco a poco

Cuarta: Regla múltiple sobre la forma de llevar a cabo la corrección. Ésta ha de ser cara a cara, pues no hay nada más sucio que la murmuración o la denuncia anónima del que tira la piedra y esconde la mano; a la persona interesada y en privado; y siempre sin comparar con otras personas: nada de "aprende de tu primo, que saca tan buenas notas, o del vecino de arriba que es tan educado..."

Con mucha prudencia antes de juzgar las intenciones y no hablar de lo que no se ha comprobado bien, pues corregir sobre rumores, suposiciones o sospechas, supone hacer méritos para ser injusto.

La corrección deber ser específica y concreta, no generalizadora ; sabiendo centrarse en el tema, sin exageraciones, sin superlativos, sin abusar de palabras como siempre, nunca... Conviene hablar de una o dos cosas cada vez, porque si acumulásemos una lista parecería una enmienda a la totalidad más que otra cosa; y sin reiterarlas demasiado: hay que darles tiempo para mejorar. Además, la excesiva machaconería se vuelve también contraproducente.

El mejor momento

Por último, hay que saber elegir el momento para corregir o aconsejar, que ha de ser cuanto antes, pero siempre esperando a estar los dos tranquilos para hablar y tranquilos para escuchar: si uno está aún nervioso o afectado por un enfado, quizá sea mejor esperar un poco más, porque de los contrario probablemente se estropeen más las cosas en vez de arreglarse. Corregir sí, pero siempre poniéndose antes en un lugar, haciéndose cargo de sus circunstancias, procurando, como dice el refrán, calzar un mes sus zapatos antes de juzgar.

Actuando así, se corrige de modo distinto. Incluso veremos que muchas veces es mejor callarnos: hay quien dijo que si pudiéramos leer la historia secreta de nuestros enemigos, hallaríamos en sus vidas penas y sufrimientos suficientes como para desarmar nuestra hostilidad.

Un buen ambiente familiar

La amistad entre padres e hijos se puede armonizar perfectamente con la autoridad que requiere la educación.

Es preciso crear un clima de gran confianza y de libertad, aun a riesgo de que alguna vez sean engañados. Más vale que luego ellos se avergüencen de haber abusado de esa confianza y se corrijan.

En cambio, cuando falta un mínimo de libertad, la familia se puede convertir en una auténtica escuela de la simulación.

A los adolescentes les cuesta mucho obedecer pero tienen que entender que, guste o no, todos obedecemos. En cualquier colectivo, las relaciones humanas implican vínculos y dependencias, y eso es inevitable. No pueden engañarse con ensueños de rebeldía infantil.

En definitiva, obedecer es a veces incómodo, es verdad. Pero tienen que descubrir que no siempre lo más cómodo es lo mejor. Deben darse cuenta de que el mejor camino para ser libre es lograr ser dueños de uno mismo. Han de comprender que sólo una persona bien curtida en la obediencia juvenil será libre en la edad adulta.

Para pensar

o Procura fijarte más en los valores positivos de los demás. Y al observar sus defectos, o lo que te parece a ti que son defectos, piensa si no los hay -esos mimos- también en tu vida.

o No debes olvidar que -no se sabe en virtud de qué misteriosa tendencia- todos solemos proyectar en los demás nuestros propios defectos.

o No pierdas la paciencia. Cuando pienses cosas como "le he dicho a esta criatura por lo menos cuarenta veces que... y no hay manera", no dejes de preguntarte si quizá también tú te has propuesto cuarenta veces muchas cosas que luego no has logrado hacer.

o Esto no quiere decir que no debamos exigir y corregir porque nosotros no seamos perfectos. Pero cuando alguien es consciente de sus propios defectos, la tarea de educar se percibe casi como una tarea de compañerismo: se celebra el triunfo del otro y se sabe disculpar y disimular la derrota, porque se confía en que le llegarán también tiempos de victoria.

o Sé prudente antes de juzgar o corregir: recuerda aquello de que el bien debe ser supuesto, el mal debe ser probado; y eso otro de oír la otra campana, y saber quién es el campanero...

o Para que la corrección sea eficaz, es preciso lograr previamente un clima de confianza. A veces somos rígidos y distantes porque estamos inseguros, porque no nos lanzamos a educar es la confianza, y no debe olvidarse que la confianza es un gran valor en la educación.

... y actuar

Plantea en una tertulia familiar cómo podríais lograr una mayor fluidez en la corrección, de manera que os podáis decir unos a otros con cierta normalidad las cosas que os molestan. No dejes de explicar que los agravios o los enfados no deben quedarse dentro del corazón, porque ahí se pudren; y que es preciso saber perdonar y dar un voto de confianza a todos: el verdadero perdón es siempre generoso en conceder oportunidades de enmendarse.

Amistad, autoridad y obediencia

La amistad entre padres e hijos se puede armonizar perfectamente con la autoridad que requiere la educación.

Es preciso crear un clima de gran confianza y de libertad, aun a riesgo de que alguna vez sean engañados. Más vale que luego ellos mismos se avergüencen de haber abusado de esa confianza y se corrijan.

En cambio, cuando falta un mínimo de libertad, la familia se puede convertir en una auténtica escuela de la simulación.

Tienen que entender que, nos guste o no, todos obedecemos. En cualquier colectivo, las relaciones humanas implican vínculos y dependencias, y eso es inevitable. No pueden engañarse con ensueños de rebeldía infantil.

Obedecer es a veces incómodo, es verdad. Pero tienen que descubrir que no siempre lo más cómodo es lo mejor. Deben darse cuenta de que el mejor camino para ser libre es lograr ser dueños de uno mismo. Han de comprender que sólo una persona bien curtida en la obediencia juvenil será libre en la edad adulta.

Pero, de todas formas, quizás les cuesta mucho obedecer porque no sabes mandar sin imperar. Hay detalles que facilitan la obediencia:

1. Exígete en los mismos puntos en que aconsejas, mandas o corriges: es muy cómodo, si no, recordar que tienen que ser humildes, pacientes y ordenados, sin ir tú por delante con el ejemplo.

2. Manda con afán de servir, sin dar la sensación de que lo haces por comodidad personal. Que vean que te molestas tú primero: muchas veces así ellos entenderán, sin necesidad de que nadie se lo diga, que deben hacer lo mismo.

3. No exhibas demasiado la autoridad. No des lugar al temor o a la prevención.

4. Procura saber lo que hiere a cada uno, para evitarlo delicadamente si es preciso. Sé comprensivo y sé muy humano. Aprende a disculpar. No te escandalices tontamente (supone casi siempre falta de conocimiento propio).

5. Habla con llaneza y sin apasionamiento, sin exagerar, procurando ser objetivo. Aprende a discernir lo normal de lo preocupante o grave.

6. Habla con claridad, a la cara. No seas blando, ni tampoco cortante: mantén una exigencia acolchada.

7. Sé positivo al juzgar y por en primer término las buenas cualidades, antes de ver los defectos, y sin exagerarlos.

8. No quieras fiscalizarlo todo. No quieras uniformarlo todo. Ama la diversidad en la familia. Inculca amor a la libertad, y ama el pluralismo como un bien.

9. Respeta la intimidad de tus hijos, sus cosas, su armario, su mesa de estudio, su correspondencia; y enséñales a respetar a los demás y su intimidad.

10. No dejes que se prolonguen demasiado las situaciones de excesiva exigencia. Para ello, debes estar atento a la salud y al descanso para que nadie llegue al agotamiento psíquico o físico.

Debes extremar los cuidados a los más necesitados (no todos los hijos son iguales) para evitar que tomen cuerpo las crisis de crecimiento o de madurez.

Tomado de "Educar el Carácter"
Por Alfonso Aguiló

Algunos Factores Importantes sobre los Adolescentes y el Sexo

Usted y sus hijos se sorprenderán al saber que la mayoría de los estudiantes de la escuela secundaria (high school) no han tenido relaciones sexuales. Así es. De todos los estudiantes de la escuela secundaria, 53% no ha tenido relaciones sexuales y no hay grandes diferencias entre los hombres y las mujeres. Ese porcentaje del 53% se desglosa en 54% de las adolescentes y 52% de los jóvenes en la escuela secundaria.

Los adolescentes que tienen sexo tienen un alto riesgo de embarazo y de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS). Casi 1 de cada 3 mujeres adolescentes (31%) que ha tenido experiencia sexual ha quedado embarazada cuando todavía estaba en su adolescencia.54 Más de 1 de cada 8 hombres adolescentes (13%) que ha tenido experiencia sexual ha dejado embarazada a una chica cuando ambos eran todavía adolescentes. Además, los adolescentes y los adultos jóvenes que son sexualmente activos contraen 1 de cada 2 (50%) infecciones nuevas de ETS cada año.

Mientras más joven sean los adolescentes cuando comienzan su actividad sexual, mayor será el riesgo de embarazo. De las adolescentes que tienen sexo por primera vez antes de los 15 años, casi la mitad de ellas quedará embarazada. Asimismo, las que han tenido tres o más parejas sexuales tienen una mayor probabilidad de quedar embarazadas. Además, mientras más parejas sexuales tenga una persona con el tiempo, más probabilidades tendrá de contraer una ETS. Uno de cada siete (14%) alumnos de la escuela secundaria señala haber tenido sexo con cuatro parejas o más.

Existe otro factor sobre el sexo que usted debe saber: y es que el sexo oral es actualmente más común que las relaciones sexuales vaginales entre los adolescentes. Más de la mitad de los chicos adolescentes (55%) y de las chicas adolescentes (54%) han tenido sexo oral.Muchos que no han tenido relaciones sexuales han tenido sexo oral; casi 1 de cada 4 adolescentes que no ha tenido relaciones sexuales señala haber tenido sexo oral.Muchos adolescentes creen que si tienen sexo oral, pero no relaciones sexuales, no contraerán una ETS. Obviamente, esto no es cierto. Muchas ETS pueden transmitirse a través del sexo oral.

Sexo: 10 respuestas para 10 temas incómodos

Mientras subes la escalera, la perspectiva que te ofrece, desde la puerta, la habitación de tu hijo adolescente te hace recordar a la escena de "El exorcista"; cuando el humo salía por debajo.

Claro: en este caso sospechás que, si sale humo y hay demonios, se trata de una cuestión más hormonal que cinematográfica.

Entonces llegás a la temida muralla que divide "tu" mundo de madre y "su" mundo de hijo, te parás frente al cartel pegado en la puerta que dice "¡No entrar!" y vuelves a preguntarte: "¿cómo le digo?".

Vas y vienes, como un león enjaulado, y ensayás una aparición casual para buscar la ropa sucia que hay desparramada en la habitación. Y de paso, claro, mirar en qué anda el niño (a). Dos toques y entrás...: es hora, como madre, de abordar el tema de la sexualidad con tu hijo de 12 años. ¡Coraje!

El panorama no deja mucho lugar a preguntas, sólo la sorpresa del chico y una respuesta a lo que ya te imaginabas, cuando ves la colcha revuelta. "¡Mamá!, ¿qué hacés? ¡Te dije que tienes que avisarme antes de entrar!".

La pregunta es clara y, en lugar de hablar de sexualidad con tu hijo, sales despavorida con la primera excusa que te viene a la mente: "Seguí durmiendo, perdón por despertarte".

Antes de cerrar la puerta, tu hijo remata: "Gracias , descansá, mañana me gustaría hacerte un par de preguntas sobre la masturbación". Y tu cierras temblando.

No sueñes ni creas que será tu hijo el que saque el tema. La crónica es anecdótica. Pero el terror de los padres a hablar sobre sexualidad con sus hijos es concreto, y una situación que los pone a prueba con ellos mismos.

En esta nota, y de la mano del sexólogo clínico José Luis Rodríguez, recorremos esos temas incómodos y la manera de enfrentarlos.

Top sex

¿Es bueno o malo que mi hijo se masturbe?

No es bueno ni malo, es parte el desarrollo y del conocimiento propio. Significa también aprender que el cuerpo nos da placer y que no ocasiona ningún tipo de daño físico ni psíquico. Es un aprendizaje también nos sirve para prepararnos para la sexualidad en pareja.

¿Cómo tengo que hablarle sobre homosexualidad?

En el caso de la homosexualidad el mensaje debe ser el de la “no discriminación”, la convivencia y el respeto por el que es diferente; sea por la razón que sea. En caso de que el chico, o el joven, sea homosexual dentro del mismo marco de respeto hay que ayudarlo como a cualquier otro hijo que tenga otro tipo de problema. Cuando pida ayuda, o cuando uno sienta que está sufriendo y lo necesita.

¿Cómo lo preparo para la “primera vez”?

El mejor consejo es el del cuidado propio y de la otra persona. Lo que implica necesariamente madurez para saber qué se está haciendo, con quién se hace, por qué se hace, cuáles son las consecuencias y cómo prevenirlas.

Si uno logró educar al hijo para responder adecuadamente a estas preguntas, la primera vez no será traumática, ni por presión de los amigos, ni por seguir una moda. Muy probablemente será en un momento de madurez y de compromiso afectivo con el otro.

Encontré pornografía en su cuarto, ¿qué hago?

Es una situación a la que están expuestos cotidianamente los adolescentes. Lo mejor es poder hablarlo para que descubran que detrás de ella no está la desnudez de los cuerpos, sino una desvalorización y discriminación de la mujer; que es mucho más seria que la exhibición o no.

Es importante que se den cuenta que esos modelos que se les presentan son irreales; y que no es humillando a la mujer, ni poniéndola en el lugar de un objeto de esparcimiento, como se valora realmente la sexualidad. Si podemos lograr transmitir este mensaje, lo demás sobra: se va a regular por sí mismo. Como todos hemos hecho, se asomará a la pornografía por curiosidad y, una vez satisfecha, perderá su atractivo.

¿Le hablo abiertamente sobre los métodos anticonceptivos?

Hay que pedir ayuda, ya que la diversidad de métodos hace que deban adaptarse para cada persona, cada pareja y en un momento particular de su vida. Lo que no hay que hacer es negarlos o directamente prohibirlos, porque vamos a exponer al chico, o chica, a que tengan relaciones sin protegerse.

Así los ponemos en la situación de la que supuestamente queremos “salvarlos”. En la adolescencia y juventud no debemos olvidar que el preservativo constituye un excelente método de fácil acceso, fácil uso y, lo más importante, que previene el contagio de infecciones transmisibles sexualmente.

¿Cómo abordar el embarazo sin asustarlo?

Ante todo sea abierto, los jóvenes aprecian la sinceridad de sus padres y quieren saber sobre sus propias experiencias, acerca de relaciones de noviazgo. Ser experto en la vida de sus hijos significa hablar con ellos y escuchar su punto de vista. Tome el tiempo para escuchar y responder.

Y, sobre todo, comuníquese y hable de los pormenores, responsabilidades y consecuencias que implica un embarazo; y el hecho de traer una nueva vida al mundo. Cuidarse a sí mismos, cuidar al otro, y que estén al tanto de los métodos de cuidado que existen es fundamental.

¿Cómo lo prevengo de los abusos?

La prevención del abuso tiene que comenzar desde la más temprana infancia, porque es cuando más vulnerables son los chicos. Si bien se presentan situaciones de abuso a cualquier edad, cuando se es mayor hay más posibilidades de discernir y escapar. Si se dan mensajes positivos respecto del cuerpo, su cuidado, el respeto; es un buen comienzo.

El otro mensaje es que su cuerpo es suyo y nadie puede tocarlo, observarlo, o sacarle fotos sin su permiso. Además hay que enseñarle a los chicos que hay adultos que intentan hacer daño a los niños, pero que la mayor parte de la gente grande quiere cuidarlos y que entonces siempre tienen que avisar a los padres, o la maestra, que siempre le van a creer y protegerlo.

¿Y si surge el tema del sexo oral?, ¿qué hago?

Es una práctica sexual en la que los genitales de una persona son estimulados con la boca de otra, eso es todo. Los cuidados son los mismos que en cualquier otra práctica sexual en cuanto a la higiene y transmisión de enfermedades.

Respecto del placer, se deja claro que hay personas a las que les gusta, y a quienes no; y que esto no es bueno ni malo. Hay que respetar las elecciones de cada uno y no imponer a nadie algo que no quiera realizar. De esta manera, sencilla y directa, se les explica la práctica sin que sea tabú.

¿Cuál es el mejor momento para hablar de sexo con mi hijo?

Siempre es el mejor momento. No hay que organizar una clase ni un debate académico. Las experiencias cotidianas son el mejor material, lo que vemos en la televisión o lo que leemos en las noticias.

El asunto tiene que tratarse como un tema más, quitándole el aura de misterio, o de temor, con que a veces se lo rodea. Es parte de la naturaleza humana y debe ser tomado naturalmente. Los ejemplos diarios en el trato de los padres entre sí, el afecto, el respeto en general y hacia la mujer son parte de la educación.

¿Cómo lograr tocar temas sexuales con mi hijo sin que huya como si lo estuviera invadiendo?

Si uno logró que sea algo cotidiano, no lo va a espantar con una clase. Si uno quiere someterlo a un interrogatorio, es lógico que huya y se sienta invadido. Se supone que los padres quieren ayudarlo en esta etapa de su vida a afrontar algo que es muy serio, pero que es muy bueno y positivo; entonces no necesitan invadir su intimidad.

Podemos hablar a partir de lo cotidiano y brindar buena información. Lo más importante como padres es tener en cuenta que lo que uno debe transmitir son valores, la información solamente científica está en los libros.

Nuevas formas de enseñanza en sexualidad: educación sexual virtual o E-learning.


Dra: Olga Marega.

Pueden resultar efectivos para realizar educación de la sexualidad los nuevos adelantos tecnológicos como el uso de Internet?

La tecnología disponible en los tiempos actuales nos ofrece una nueva posibilidad de comunicación a través de la cual se pueden confrontar no solo nuestras ideas y pensamientos a través de una pantalla de una computadora, sino también nuestras emociones.

Sabemos que muchas personas se conocen y llegan a establecer relaciones amorosas a través del correo electrónico, o el Chat.
Que mecanismos actúan para que esto ocurra?
Todas las personas tienen la misma potencialidad para lograrlo?
Las respuestas estarán condicionadas a las distintas posibilidades y predisposiciones individuales, que son tan variadas y complejas como el universo mismo.

Esta realidad nos confronta con un nuevo desafío en el campo de las relaciones humanas y el uso de innovadoras tecnologías de comunicación, que pueden ser usadas para deformar conductas, o para enriquecerlas a través de la sana educación que se puede realizar utilizándolas de una manera adecuada.

Pese a la no credibilidad de muchos, la experiencia nos muestra que las personas pueden intercambiar información, pensamientos, y sentimientos de manera on –line, en tiempo real o diferido, y de esta manera se nos ofrece una nueva modalidad de enseñanza a distancia mucho mas efectiva que la tradicional: la enseñanza virtual o E-learning.

Esta bien estudiado que para educar en sexualidad, no solo es necesario brindar información actual de sustento científico que será procesada por la inteligencia racional del alumno, sino también necesitamos trabajar con sus emociones.

Debemos hacer interactuar los pensamientos y las emociones de una manera reflexiva, con una mirada humanística para lograr una apertura mental y poder remover los viejos prejuicios que la cultura se ha encargado de perpetuar en las mentes de las personas a lo largo de los años, especialmente sobre la intolerancia a la diversidad y la inequidad de género; y así poder incorporar una actitud positiva sobre la sexualidad.

El aprendizaje sobre sexualidad debe traspasar el terreno de lo intelectual, debe movilizar nuestras emociones y confrontarnos con nuestras vivencias.
Es posible lograr esto mediante una educación on-line?
Se reconocen 4 formas diferentes de hacer educación sexual: presencial, abierta, a distancia, y virtual o E-learning.
Nada reemplaza la educación presencial, donde el docente y alumno comparten el mismo espacio y tiempo de enseñanza de una manera real, pero por diferentes razones no todas las personas tienen las posibilidades de poder acceder a ella, especialmente cuando por problemas de distancia o económicos no pueden acercarse a centros educativos para recibir educación actualizada.
La educación por e-learning puede ofrecer más ventajas que la educación tradicional a distancia, aunque la visión general que las personas tienen sobre los cursos on-line es deformada y muchas veces incompleta. Muchos creen que es sólo una manera de transmitir información y no una herramienta para generar y expresar significado a los contenidos mediante el uso de las emociones. Los resultados serán efectivos en este sentido, si el sistema instructivo online utiliza las estrategias disponibles de una manera correcta, y el equipo capacitador es idóneo en el área.
En los cursos diseñados para realizar enseñanza online en sexualidad, es posible utilizar múltiples y novedosas estrategias instructivas o pedagógicas especialmente diseñadas y facilitadas para lograr los objetivos programados.El éxito dependerá de la interacción de diferentes factores.
Una efectiva instrucción online para enseñar sexualidad depende de:
_ De la calidad y puesta en escena de los contenidos. Ellos deberían ser didácticos, estéticos, y funcionales para lograr más movilización en el alumnado.
_ De la correcta elección de los estilos de aprendizajes para llegar a brindar experiencias significativas para cada clase de participante.
_ De la correcta elección de las herramientas ( tools) a utilizar. El uso de herramientas prácticas, atractivas, divertidas, e interactivas lograrán un mejor resultado. Diseños guiados, juegos, role playing, talleres, aprendizaje colaborativo, casos de estudio, discusión en tiempo real o sincrónico by “chat”, o en tiempo no real o asincrónico by “foro”.
- De la manera de aplicar la potencialidad de la tecnología multimedia como: flash para animar procesos, cliparts o fotos para reforzar significados, ventanas emergentes, glosario de palabras, audio y video solo o combinado, web links, etc.
Esta demostrado que la modalidad de aprendizaje virtual permite a los docentes y alumnos mantener una permanente comunicación e intercambio de información, ideas y también sentimientos trabajando juntos desde cualquier lugar del mundo, en tiempo real o diferido.

Hay muchas formas para “tocar las emociones” del alumno. Necesitamos una gran dosis de creatividad intelectual para elegir las estrategias disponibles más adecuadas a las demandas de cada grupo de estudio.

Padres

La educación sexual : Una guía para los padres
Vida Humana Internacional (VHI) apoya la educación en el amor y en la castidad. VHI no apoya la difusión de información sexual explícita y hedonista a través de medios de comunicación como Internet, televisión, en los salones de clases, y por otros medios.

VHI sostiene que los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos. Quienes los ayudan en la educación al amor de los hijos, ejercen un papel subsidiario y subordinado (1) y deben estar dispuestos y preparados a enseñar en conformidad con la auténtica doctrina moral de la Iglesia Católica, y ser personas maduras y de buena reputación moral. Ellos se deben situar en el mismo espíritu que anima a los padres, y si los padres se creen preparados para impartir adecuadamente la educación en el tema de la sexualidad, no están obligados a aceptar dicha asistencia (2).

VHI no desea tener un enlace con organizaciones en Internet o en cualquier otro medio, que difundan una educación sexual explícita y orientada al hedonismo. VHI promueve los programas educativos en el amor y en la castidad, formativos en los valores morales, los cuales deben ser presentados a los jóvenes en toda su verdad y su atractivo esplendor. El ejemplo de sus padres es su principal guía pedagógica, y luego, el de los educadores.

VHI sostiene que la madurez en la responsabilidad sigue unos pasos, en el desarrollo y en el conocimiento, que hay que respetar (3).

VHI apoya 4 principios básicos sobre la información respecto a la sexualidad

a) Todo niño es una persona única e irrepetible y debe recibir una formación individualizada. El proceso de madurez de cada niño como persona es distinto tanto en lo biológico, como en lo afectivo y lo moral. El diálogo personalizado con el hijo se realiza mejor cuando el progenitor que comunica las informaciones biológicas, afectivas, morales y espirituales, es del mismo sexo del niño o del joven (4).

b) La formación en materia sexual debe ser precedida de un sólida formación católica y la dimensión católica debe ser una parte integrante de estas explicaciones. La dimensión moral debe formar parte de las explicaciones, subrayando que los cristianos están llamados a vivir la sexualidad según el plan de Dios en el contexto del matrimonio (5), o de la virginidad consagrada o el celibato. Sólo quien es casto sabrá amar en el matrimonio o en la virginidad (6).

c) La educación a la castidad y las oportunas informaciones sobre la sexualidad deben ser ofrecidas en el más amplio contexto de la educación al amor (7). No es suficiente comunicar informaciones sobre la sexualidad incluyendo principios morales objetivos. Es necesaria la constante ayuda para el crecimiento en la vida espiritual de los hijos, para su desarrollo biológico y por las presiones que comienzan a experimentar, para que se encuentren siempre acompañados por un creciente amor a Dios Creador y Redentor, y por una siempre más grande conciencia de la dignidad de toda persona humana y de su cuerpo.

Los consejos idóneos de los padres para crecer en el amor a Dios y al prójimo, y para superar las dificultades, son necesarios; así como la disciplina de los sentidos y de la mente, la prudencia atenta para evitar las ocasiones de caídas, la guarda del pudor, la moderación en las diversiones, la ocupación sana, el recurso frecuente a la oración y los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía, y empeñarse en fomentar la devoción a la Inmaculada Madre de Dios. (8) Los padres deberán ejercer particular vigilancia sobre la calidad de los programas televisivos y del Internet que ven sus hijos, así como de los programas escolares. Sería de aconsejarse que el receptor de televisión se mantenga siempre bajo el control de los padres y que los niños vean programas bajo la supervisión de los padres, y éstos participen en las reuniones de padres de familia en el colegio.

d) Los padres deben dar la información con extrema delicadeza, pero en forma clara y prudente, en el tiempo oportuno. Dar muchos detalles a los niños es contraproducente. La niñez es un período de tranquilidad y de serenidad que no debe ser perturbado por una información sexual innecesaria. En el período de inocencia la formación al amor casto es de manera indirecta. Cada etapa del crecimiento requiere una adecuada pedagogía (9).

VHI apoya 4 principios y normas particulares para la educación

1.La sexualidad humana es un misterio sagrado que ha de ser presentado según la enseñanza doctrinal y moral de la Iglesia, teniendo siempre en cuenta los efectos del pecado original. Se debe formar la conciencia de cada persona de manera clara, precisa y en sintonía con los valores espirituales (10).

2.Se deben presentar a los niños y a los jóvenes solo informaciones proporcionadas a cada fase del desarrollo individual, sean los años de la inocencia, la pubertad, la adolescencia y los mayores (9); de acuerdo a su experiencia en las etapas de la vida, y a los problemas asociados a estas etapas (11).

3.No se ha de presentar ningún material erótico a los niños o a los jóvenes de cualquier edad que sean, ni individualmente ni en grupo. El principio de decencia salvaguarda la castidad cristiana. La instrucción debe ser positiva, prudente, clara y delicada, excluyendo el contenido inaceptable (materiales eróticos visibles, presentaciones eróticas escritas o verbales, lenguaje obsceno o grosero, humorismo indecente, denigración de la castidad, tentativas de minimizar la gravedad del pecado contra esta virtud, etc.) (12).

4.Nadie debe ser invitado y mucho menos obligado, a actuar en un modo que pueda ofender objetivamente la modestia o lesionar subjetivamente la propia delicadeza y el sentido de "su intimidad". Este principio de respeto al niño y al joven excluye toda forma impropia de involucrarles o de utilizar métodos abusivos (13).

VHI opina que hay métodos, ideologías o abusos que deben ser evitados por ser contrarios a la moral cristiana (14). Por ejemplo,la educación sexual secularizada y antinatalista, la cual considera el nacimiento de un hijo como una amenaza; promueve el aborto, la esterilización o la anticoncepción, la "amenaza de la sobrepoblación", la "salud reproductiva" y los "derechos sexuales y reproductivos de los jóvenes" (15).

El carácter inmoral del aborto procurado quirúrgica o químicamente, debe ser explicado gradualmente antes de la adolescencia en términos de la moral católica y la vida humana. Sobre la esterilización y la contracepción no se deberá explicar antes de la adolescencia y se desarrollará en conformidad con la enseñanza de la Iglesia Católica para aquellos que son católicos. Se subrayarán los valores morales, espirituales y sanitarios de los métodos naturales de la regulación de la fertilidad, indicando los peligros e inmoralidad de los métodos artificiales (16).

Hay que tener mucho cuidado con las asociaciones de terapistas del sexo, educadores y consejeros cuyo trabajo se basa no raramente en teorías malsanas (17).

Entre los abusos que hay que evitar están:

1. Enseñar todos los detalles más íntimos, gráficamente, de las relaciones genitales, como lo hacen los que enseñan el "sexo seguro" relacionado a la prevención del Sida (18).

2. La "clarificación de los valores" en que los jóvenes son animados a reflexionar, clarificar y decidir cuestiones morales con la máxima autonomía, ignorando la realidad objetiva de la ley moral y las enseñanzas de sus padres. (19).

3. El "método de inclusión" en el que se da instrucción sexual en el contenido de otras materias como alfabetización, sanidad, higiene, literatura infantil, vida familiar, etc., el cual es muy utilizado por los que promueven el control de los nacimientos en países donde el gobierno no respeta los derechos de los padres (20).

"Ninguno tiene amor más grande que aquel que da la vida por los amigos" (21).

La norma de la moral y de la vida cristiana, es Cristo mismo. No es una rigidez impuesta desde el exterior; sino una adhesión libre y espontánea, desde el corazón, al Amor mismo en persona. (22)

Para obtener más información, consulte :

"Educación" sexual y castidad

"Criterios para evaluar los programas de educación sexual"

"Pautas para una correcta educación de la sexualidad"